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Residencia de Silvia Soteras

Silvia Cordal de Soteras escribio en sus memorias cuanto sigue: "Mi pobre madre salio de Asuncion con sus tres hijas a Itaugua y alli estuvimos un tiempo pero despues seguimos viaje para Piribebuy donde cayo presa, estuvo en la carcel por una declaracion." A comienzos del año 1868 la situacion belica se hacia cada vez mas dificil. Un clima de terror impera en Asuncion; delaciones y conjuras motivan apresamientos indiscriminados de personas de toda clase y nivel y comienzan a actuar los Tribunales de Sangre en San Fernando. Bajo este clima de terror Carmen Gill acompañada de sus hijas se refugia en Itaugua.

Silvia continua su relato diciendo: "dos meses estuvimos en Piribebuy ya pasando mucha hambre, despues fuimos entregadas a un matrimonio ya viejo, alli estariamos unos seis meses cuando un dia la esclava nos saco de aquel punto para librarnos de los enemigos. Un dia encontramos a dos tias, Emerenciana y Carolina, que huian siguiendo a Lopez porque ellas cuidaban de las hijas de tio Jose Falcon que entonces este señor era ministro de Lopez. Alli sabian la desgracia de mi madre, pues la esclava le conto todo lo que ya habia pasado mi madre, dormimos con ellas y nos dio de comer una polenta de harina de palmas cuando amanecio. El dia siguiente las dos señoras le dijeron a la esclava que ellas se recibian de estas desgraciadas y que ella podia seguir a donde quisiera... unos momentos despues recibian una orden del Mariscal que quien les habia autorizado a recogernos y que nos bajaran inmediatamente". Sin rubor, Silvia recuerda el dramatico momento de ser abandonadas por personas de su misma sangre. Eran las hijas de una "destinada". 


Continua Silvia diciendo: "Quedamos entonces al cuidado de la esclava, pero ese no es el nombre que se debe dar pues en aquella epoca era raro ver a una persona con corazon como el que tenia esta santa mujer, ella se privaba de los pocos alimentos que podia alcanzar para darnos a nosotros, gracias Dios mio....  asi anduvimos hasta llegar a Igatimi donde murio primero la hija de Dolores la esclava, pero yo que lloraba con ella, me decia dejala que se muera, asi ya descansa. No pasaria... dias que mi hermana Elisa le dio como una descompostura y fallecio.


El dia antes de llegar a Espadin al caer la tarde estabamos sentadas en la cumbre ya de un cerro cuando mi hermana Clementina le dice a Lolo...(apodo de la esclava)  sabes que yo no voy a ver a mama y mañana cuando lleguen, ella que siempre tiene la alacena llena de chipa y biscochuelo y rosquete, Ustedes comeran, acuerdense de mi, yo que tanto quiero comer, adios nos dijo y se acosto, cerro los ojos y se quedo dormida pero para siempre.


Llegamos a la cinco de la tarde en el punto donde estaban las destinadas cuando Lolo pregunto si no estaba doña Carmelita Gill. Cuando mi madre me reconocio empezo a abrazarme y preguntarle a Lolo por sus otras dos hijas, esta madre imaginan su desesperacion al saber que sus hijas habian muerto de hambre, estuve catorce dias en cama, escribe Silvia. Terminada la guerra volvieron a Asuncion.




Doña Silvia Cordal contrajo su primer matrimonio muy joven, el 26 de febrero de 1878 con el asunceno Don Francisco Soteras. De este matrimonio doña Silvia duvo dos hijos varones: Francisco Soteras, nacido en 1879 y Fernando Soteras nacido en 1881. Su hogar que perdura a traves del tiempo se halla sobre la calle Cerro Cora casi Coronel Romero, aqui en nuestra ciudad de San Lorenzo.

(Informacion tomada del libro Silvia por Munuel Peña Villamil y Roberto Quevedo).



                                                                 Silvia Cordal


La Quinta de O'Leary

La casa quinta de Juan Emiliano O'Leary se halla ubicada sobre las calles Coronel Bogado y Coronel Romero. 

Residencia de Angel Benitez

Formaba un conjunto con toda la tira de viviendas que se inicia en la esquina sobra la calle Cnel. Bogado. Las dos primeras fotografias de la izquierda constituyen parte del sector de servicio, donde se hallaban los establos. La edificacion no cuenta con cimientos, sino que las paredes se encuentran enterradas a 1,30 metros de profundidad. Angel Benitez emigro del pais a causa de la Guerra Grande yendo a la Argentina. A su regreso, busco un lugar alejado de Asuncion, eligiendo San Lorenzo.  El sector de la vivienda y area social  es la que podemos ver en la foto de la derecha. Aqui se realizaban grandes banquetes a los que asistian personalidades de la alta sociedad. 
Historia del Cine Gloria (1940-1967)
Por Esteban Estragó Bieber.
Vagos recuerdos, refrescados por relatos escuchados en mi niñez, me llevan a ubicarme en un depósito de frutos del país que a principios de 1940 se convirtiera en el cine Aurora, el primero de San Lorenzo. Hasta pasada la época de la Guerra del Chaco el trencito pasaba por enfrente. En el título de propiedad constaba que lindaba con la propiedad del Tranway, pues se encontraba a cien metros de la estación terminal.
El apreciado vecino Don Mario Z. Meyer explotó por un tiempo esa sala. Todavía recuerdo haberlo visto, más de una vez, yendo en bicicleta a Fernando de la Mora a llevar o traer las bolsas de películas, que mi padre Esteban Estragó Trías (ex alumno de la Escuela España), propietario de los cines España de la capital y Terraza de Fernando de la Mora, traía de Asunción.
Tal vez a instancias de Don Mario, mi padre se decidió y compró el local en 1945 cambiándole el nombre por el de Cine Gloria y se lo alquiló al Sr. Amoriza por varios años. A efectos de ampliar y mejorar las comodidades para el público, mi padre hizo construir una moderna terraza (1954). Es así como el Cine Gloria llegó a contar con un salón para las noches de invierno o los matinée y una terraza para las noches calurosas, donde se congregaban 700 a 800 espectadores en las funciones más exitosas.
El cine adquirió gran prestigio como sala del interior, confirmado por la exhibición de películas de estreno, simultáneamente con el Cine Victoria de Asunción.

Entre los espectadores y vecinos más asiduos recuerdo a las familias Sardi, Aponte, Ferreiro, Alsina, Ferrás, Almada, Luis O’Hara, Espínola, etc. Ya en 1967 vendí las instalaciones al comisario Carlos Schreiber, que siguió explotando el mismo negocio y tiempo después se mudó con su familia al mismo.

El Dr. Rebull


Uno de los sanlorenzanos más sobresalientes, quizas halla sido Ezequiel Gonzalez Alsina, quien a los 18 años quedó lisiado por causa de un accidente. No obstante, gracias al sacrificio de su madre, el reducteño llegó a ser uno de los hombres más importantes del Paraguay en lo que vá del presente siglo. Esta es la historia de la abnegación de una madre paraguaya. El hijo de Ana Alsina


El 12 de enero de 1919, nacía en Reducto, un niño a quien sus padres José Gonzalez y Ana Alsina Canals, le pusieron como nombre, Ezequiel.. El joven sanlorenzano, era inquieto y muy inteligente, pero a los 18 años un desafortunado accidente lo dejó inválido desde la cintura para abajo. Su madre Ana, no aceptó el destino de postración y aislamiento, que en esa época se reservaba a los minusválidos, y se decidió a continuar de cualquier manera con la brillante carrera de estudios que su hijo venía llevando a cabo en la ciudad de Asunción.


Para poder llevar a Ezequiel a clases, debía trasladarse diariamente desde Reducto hasta la primera “para” del tranvía, y para ello, su madre contrataba diariamente a un carretillero, quien transportaba al joven Alsina a lo largo de 7 km. hasta que abordaba el transporte a la capital.

De este modo fue como se desarrolló uno de los intelectos mejor dotados de la generación paraguaya contemporánea, quien a pesar de no poder caminar, y gracias al sacrificio diario de su madre fue abogado, doctor en Ciencias Sociales y un gran estudioso de la poesía, de la literatura paraguaya y universal, del teatro, de nuestra historia y un protagonista de las ciencias políticas.


El fantástico Doctor Rebull

Nos cuenta don Próspero Gonzalez M., que “había en San Lorenzo por aquella época, un señor llamado Valentín Rebull Ribera, quien era de origen catalán, y trabajaba como farmacéutico”. El catalán, que observó durante tiempo el sacrificio que hacía doña Ana para llevar su hijo a estudiar, habló con la señora, diciéndole que “trajera al muchacho a su farmacia, que el lo iba a tratar”. Rebull comenzó a trabajar por la salud de Ezequiel Gonzalez Alsina cuando ya ningún médico le daban la más mínima esperanza de mejoría o recuperación.


Unos 6 meses después de haber comenzado el tratamiento con el doctor Rebull, Ezequiel mostró notables signos de recuperación y mejoría, tras lo cual pudo volver a caminar. La casita a la derecha del taller mecanico, junto con el taller y toda la manzana pertenecio a este notable Catalan, el Dr. Valentin Rebull. (Articulo publicado en el Diario Digital de San Lorenzo)

El tren a San Lorenzo
El 29 de junio de 1888 quedó constituida una sociedad anónima con un capital de trescientos mil pesos para instalar un tranvía a vapor, de Asunción a San Lorenzo. Fueron sus iniciadores: Enry Mangels, Benjamín Aceval, Juan Bautista Gaona, Francisco Guanes, José Castillo, Carlos Couland y Francisco Terlizzi. Fue el origen del "tren San Lorenzo", también conocido como "tren lechero" —aunque el tren lechero era otro—. Salía del Belvedere, en España y Brasil —también lo hacía desde el Mercadoguasú—, y mucha gente, en vez de un viaje placentero, a veces tenía alguna experiencia desagradable, con un traje o un sombrero quemados por las chispas que en gran cantidad despedían las pequeñas locomotoras. Décadas después fue inmortalizado por una bella pieza musical de Félix Pérez Cardozo, inspirada en una noche de bohemia en la casa del poeta Pedro J. Carlés, de nuestra ciudad de San Lorenzo.
Había sido inaugurado el 9 de agosto de 1894, visperas de los festejos patronales, con un viaje del que tomaron parte el presidente Marcos Morínigo, sus cinco ministros, diplomáticos y una distinguida comitiva. La primera locomotora se llamó San Lorenzo y a esta se sumaron dos más, con los nombres de Paraguay e Itá.
Esta compañía y la de Andreuzzi (El Conductor Universal) luego fueron adquiridas por el inversionista inglés Campbell P. Ogilvy, quien el 15 de noviembre de 1889 obtuvo del Gobierno la autorización para prolongar las vías de su línea de tranvías, desde Villa Morra hasta San Lorenzo.
El viaje a San Lorenzo
Numerosas eran las personas que habitualmente hacían sus viajes en el servicio ferroviario. La cantidad aumentaba los fines de semana, lo que contribuyó a convertir a San Lorenzo en un destino turístico. Hacia 1930, el viaje a la vecina localidad de San Lorenzo se hacía a través de un servicio mixto que salía de una de las esquinas del Mercadoguasú, que estaba en la plaza donde actualmente funciona el estacionamiento subterráneo.
Hasta Villa Morra (Mburicaó) se viajaba en tranvía a tracción eléctrica y desde allí hasta San Lorenzo, en tren a tracción a vapor. El viaje a Villa Morra se realizaba siguiendo las calles Palma, 14 de Julio (Mcal. Estigarribia), México, 25 de Mayo, Antequera, 14 de Julio, Brasil, Avda. Colombia (Mcal. López). Después se abordaba el tren a vapor, que tenía otra de sus estaciones —una cerca del viejo Almacén Mayeregger y otra en las cercanías del Palacio Municipal (Estación Campos)—. De allí, siguiendo a la actual avenida Boggiani, pasaba por Zabalacué y se dirigía hacia San Lorenzo. Tomaba la actual Avenida del Agrónomo, con un sólido puente sobre el arroyo San Lorenzo. En este lugar estaba la Parada N.º 17 y allí los maquinistas cargaban los tanques de agua para la caldera de la locomotora.
De este lugar, el tren ascendía hasta la actual avenida Defensores del Chaco —el diseño de algunas calles recuerdan su recorrido—, donde estaba la parada N.º 18 y de allí, parando en cada cuadra, llegaba a su terminal.
El regreso desde San Lorenzo se hacía también en tren a vapor hasta Villa Morra, donde se tomaba el servicio a tracción eléctrica viniendo por avenida Colombia, Cnel. Bogado, Estados Unidos, 25 de Mayo, Estrella, hasta su "términus", en 25 de Noviembre (Nuestra Señora de la Asunción).

Durante varios años, el señor Ogilvy explotó el servicio de tranvías a tracción animal y a vapor, que unía Asunción-San Lorenzo, hasta que, en 1912, lo vendió a la compañía que explotaba el Ferrocarril Central del Paraguay, para lo cual esta formó una empresa subsidiaria: The Tranway and Lighting and Power Co. (Escrito por Luis Veron)

Originalmente estas propiedades pertenecian a la familia Ferreira, precursores comerciales de la zona, quienes eran dueños de casi toda la manzana. La edificacion de la derecha se construyo aproximadamente en los años 1964/65. La familia Ferreira fue pionera en la edificacion sobre esta manzana, siendo los impulsores de los nuevos inversores que fueron llegando a este sector para abrir sus negocios. 

Las viviendas asi como toda la manzana de enfrente, pertenecieron a Manuel Fernandez Perez

Esta residencia pertenecio a Juan Bautista Gill Aguinaga. El Sr. Manuel Gondra en sus visitas de fin de semana a San Lorenzo se hospedaba en esta casa.

El hombre de Jalisco, el dia que aprendi lo que es la indexacion

Año 2009

El Hombre de Jalisco

Al termino de una charla fogonera de historia familiar el día seis de diciembre del año 2009 el Presidente Antero Monzon, presidente de la Estaca Capiata me entrevisto para extenderme el llamamiento de Directora del Centro de Extracción de Registros Familiares.

Para poder comprender lo que tendría lugar en los días posteriores a este llamamiento, se hace imperativo ubicarnos en el marco histórico de aquellos días. En las semanas previas a dicha entrevista me había sentido extremadamente abrumada por las múltiples responsabilidades que tenia, una de las cuales siendo las responsabilidades propias de mi llamamiento como consejera de bienestar de la Sociedad de Socorro de la estaca.

El día 27 de noviembre se llevaría a cabo la clausura de la Sociedad de Socorro y ese año en particular, nos habíamos concentrado en preparar a las familias, para que pudieran ser autosuficientes, que las mismas pudieran tener el conocimiento de como producir, con los materiales que tenían a su alrededor, todo producto de uso diario en sus hogares.

Este proyecto en cuestión requirió una cuantiosa inversión de tiempo y energías. Se aproximaba la clausura y aun había mucho trabajo por realizar. Me sentía completamente abrumada bajo el peso de todo lo que tenia por delante. Una noche no pude conciliar el sueño pensando en todo lo que faltaba y me levante en medio de la noche rogando a nuestro Padre Celestial que por favor me ayudara a encontrar la forma de poder cumplir con todo lo que se esperaba de mi.

Al día siguiente, sintiéndome extremadamente cansada por haber pasado una noche en vela, recibí un mensaje en mi teléfono celular del Presidente de Estaca, pidiendo una entrevista conmigo ese mismo día para las seis de la tarde. Un horrible pensamiento cruzo por mi mente y pensé que seria relevada de la Sociedad de Socorro después de haber trabajado tanto en lo que seria la clausura. Pensé para mi, “Padre Celestial yo no quería mi relevo solo quería que me ayudaras a encontrar la forma de poder cumplir con todo lo que tenia por delante y me atemorice pensando que le había fallado a mi Padre Celestial, que el se hallaba molesto conmigo por haber expresado el cansancio que sentía y que seria relevada.

Con ese pensamiento fui a mi entrevista con el Presidente de Estaca. El me recibió con el cariño de siempre y comenzó a hacerme una serie de preguntas, me sentí por un momento como en una entrevista para una recomendación para el templo y no sabia porque me hacia tantas preguntas, ¿por que simplemente no me relevaba?. Entonces surgió la frase “Hermana queremos llamar a su padre como Director del Centro de Historia Familiar (que bien pensé) y a Ud. como consultora, (mi mente quedo en blanco) El presidente continuo diciendo: esto implica que tendrá que prestar servicio en Historia Familiar veinte horas semanales. ¿Acepta Ud.? Creo que mi rostro en ese momento esbozaba una gran sonrisa, no se que habrá pensado el Presidente Monzon, trate de proyectar una imagen de seriedad pero en mi interior solo quería reír , recuerdo que pensé:“Padre, que gracioso, justo anoche ore para pedir ayuda para saber como cumplir con mis responsabilidades ya existentes. Esta no es precisamente la solución que yo me habría imaginado. ¿Donde voy a encontrar veinte horas semanales?. No pude menos que reír ante tal situación. Siempre dije que creía que nuestro Padre Celestial tenia sentido de humor y ahora lo estaba comprobando. Acepte el desafió, sabiendo que contaría con la ayuda de mi Padre para lograrlo.

El tiempo paso, llevamos a cabo la clausura de la Sociedad de Socorro y yo todavía seguía sin encontrar la forma de reorganizar mi horario de trabajo de tal forma a contar con 20 horas semanales libres para poder ayudar a mi padre en Historia Familiar.

El seis de diciembre fue la primera charla fogonera de Historia Familiar con mi padre como Director del Centro de Historia Familiar y al termino de la charla el presidente de Estaca me invito a su oficina junto con mi padre y me relevaron como consultora de Historia Familiar para llamarme como Directora del Centro de Extracción de Registros Familiares. El Presidente de Estaca y mi padre me hablaron de las expectativas de la estaca y de como el Centro de Indexación debía tener su propio horario de atención, en horarios diferentes a los del Centro de Historia Familiar. Acepte el nuevo desafió sin saber aun como encontraría esas veinte horas semanales.  La primera semana paso y el centro seguía sin abrir sus puertas. Comenzó una segunda semana sin mayores novedades. Simplemente no hallaba la forma de acomodar mi horario de trabajo, cuando una noche de esa misma semana tuve un sueño que redireccionaría mis prioridades. En el sueño yo estaba en un cuarto con otras personas en el, pero me hallaba en un rincón apartado del mismo, cuando repentinamente se abre la puerta del cuarto en el que nos encontrábamos y un hombre de grandes proporciones y de tez tostada por el sol, entra en el mismo y pregunta en alta voz ¿DONDE ESTA?. ¿Donde esta la hermana Slater? Hemos venido desde Jalisco y no la hemos hallado. Ella fue llamada para servir en el centro, fuimos hasta allá y no la encontramos. ¿DONDE ESTA? ¿DONDE ESTA.......? resonaba su voz tal cual un eco en mis oídos.

Entonces desperté del sueño y supe con todo mi ser que ese hermano de Jalisco ya había pasado al otro lado del velo y que al igual que muchos otros que habían fallecido dependían de mi, que me necesitaban y que debía abrir ese centro sin demorar mas. A la semana entrante un lunes 21 de Diciembre abrí el centro y comencé la labor de indexación. Hasta ese momento yo no sabia lo que era la indexación, aun debía aprender y cual no seria mi sorpresa al descubrir que los lotes de mayor prioridad de aquel entonces y en los que debíamos trabajar correspondían a los censos del año 1930 de Jalisco, México.

Mis hermanos de Jalisco me aguardaban. Indexe con un sentimiento solemne cada uno de esos nombres sin saber cual de ellos correspondería a aquel hermano que una noche me visitó y me enseño que la indexación no es una labor rutinaria consistente simplemente en la transcripción de datos a una computadora. Que no se trataba tan solo de nombres o números en un formulario sino que eran personas cada una de las cuales con una historia que contar, personas cuyos espíritus aun viven, que nos conocen en forma individual, que entienden mejor que nosotros la obra que tenemos por delante y que están aguardando a que nosotros, sobre la tierra, hagamos la obra por ellos. Se sin ninguna duda, que estos espíritus nos acompañan en nuestra labor, hemos sentido su presencia en muchas oportunidades y sabemos que no estamos solos en esta obra. Cuando me siento frustrada porque no puedo entender la caligrafía de un lote y me digo a mi misma, lo haré mas tarde, entonces recuerdo a aquel hermano de Jalisco, cuyo nombre algún día conoceré y me imagino a los espíritus por los que estoy indexando diciendo: No te rindas, por favor sigue, mi nombre es el que sigue.

Doy gracias al Señor por este llamamiento, lo amo y disfruto cada día en el. He sentido las bendiciones espirituales y temporales en mi vida como resultado de este llamamiento y el gozo de saber que fui de utilidad para alguien, que en verdad me necesitaba y que dependía de mi.

Testimonios de Indexadores de Publicaciones de la Iglesia

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